Familias de los colegios de compensatoria Guadaljaire y Francisco de Goya de Málaga exigen el comedor 1

Familias de los colegios de compensatoria Guadaljaire y Francisco de Goya de Málaga exigen el comedor

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Unos 60 niños de Infantil y Primaria del colegio Guadaljaire a los que se le une un grupo del instituto Profesor Isidoro Sánchez y 40 del CEIP Francisco de Goya, ambos de compensatoria del barrio de San Andrés, están sin comedor escolar desde que comenzó el curso. Este centenar de alumnos, la mayoría de ellos dentro del Plan de Refuerzo de la Alimentación Infantil, se encuentran entre los 2.600 afectados de la provincia de Málaga por la quiebra de la empresa Col Servicol y Perea Rojas. Sus familias piden una solución urgente. 

Una representación de madres y padres ha protestado este miércoles en el centro educativo para exigir que se restablezca el servicio. Y no solo porque les dificulta la conciliación en un año especialmente complicado en sus economías. También porque casi la totalidad de los usuarios reciben una bonificación del 100% del precio del comedor por estar en riesgo de exclusión social. 



No disponer del servicio supone un escollo añadido a niños que tienen situaciones especialmente complicadas en sus casas. Sus progenitores contaban con la garantía de la comida a partir del 10 de septiembre y aún están esperando sin tener una fecha para su resolución. En estos casos, el aula de espera que se ha puesto en marcha como medida transitoria no soluciona el problema. 

Helen tiene dos hijas en el comedor de 6 y 8 años. «Están aquí desde pequeñas, están acostumbradas y son felices», explica. Ella es temporera en el campo y la contratan unos 12 días al mes y su marido no tiene ingresos. «Tenemos una situación muy complicada», agrega. 

David de la Cruz es taxista y su mujer Rocío trabaja a turno en Burger King. «Todos los días estoy en el restaurante a la hora de la salida del colegio», comenta Rocío. Entonces es David el que se tiene que hacer cargo. «Con las restricciones, solo estamos el 40% de la flota de taxis en la calle, eso supone que trabajamos solo diez días al mes y para los pocos días que tengo ingresos debo dejar a los clientes a las 13:30 para recoger a los niños, llevarlos a casa y hacer la comida, es muy complicado», agrega David. 

Tampoco quieren poner en riesgo a los abuelos en un momento tan complicado. Pero a María Isabel España, presidenta del AMPA del colegio Guadaljaire no le queda otra en muchas ocasiones. «No estoy tranquila con esto del Covid, tiro también de las vecinas y tengo que estar siempre pidiendo favores porque trabajo», apunta. 

Yolanda Atencia, monitora de comedor, se enteró por «rumores a través de whatsapp» que la empresa cerraba e iba a dejar de prestar servicio. «Somos fijas discontinuas la mayoría, ya nos tendrían que haber contratado pero nada, a muchas se nos acaba la prestación el próximo mes y nos quedamos sin nada», indica. La única esperanza que les queda es que «nos dicen que la empresa que entre ahora nos tiene que subrogar», añade. 

«El aula de espera aquí no funciona, los padres necesitan y quieren que sus hijos coman en el colegio, en estos centros de compensatoria hay muchas familias en riesgo de exclusión, por lo que es un servicio fundamental«, agrega Atencia. 

Escrito conjunto de queja de las Ampas

La mitad de las asociaciones de madres y padres afectadas, 24 en total, han presentado un escrito conjunto a la Delegación de Educación y la Agencia Pública Andaluza de Educación manifestando su «profundo descontento, malestar y desacuerdo sobre la situación generada tras el abandono del servicio complementario de comedor en nuestros centros». 

Afirman que la mayoría fueron avisados con 48 horas de antelación al inicio del servicio y que la primera respuesta por parte de Educación fue que en 15 días se intentaría restablecer el servicio. «Pasados esos quince días nos encontramos sin servicio y sin solución», apuntan en el escrito. 

También opinan que las aulas de espera son «un parque nada eficiente y cuyo planteamiento viene más que tarde, suponiendo además una ruptura evidente del control de los grupos burbuja». «Las familias transmitimos nuestra queja y desacuerdo con el modelo de gestión y cómo se está llevando a cabo la situación». 

Y agregan sus dudas de por qué no se puede realizar un contrato menor y dar celeridad a esto como se hace en otras competencias. «Solicitamos disponer del servicio de comedor de forma inmediata, tal y como venimos demandando y en los términos que se ofertó en junio en el proceso de matriculación», concluyen en el escrito y solicitan una respuesta pública. 

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