Eugenio Chicano, el pintor que devolvió a Picasso a Málaga, regresa a su Casa Natal 1

Eugenio Chicano, el pintor que devolvió a Picasso a Málaga, regresa a su Casa Natal

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Eugenio Chicano, el pintor que, como primer director de la Casa Natal de Picasso, devolvió a este artista a Málaga, regresa a esta institución desde este martes, poco antes de cumplirse el primer aniversario de su muerte, con una exposición de obras con las que homenajeó al genio malagueño.

Casi medio centenar de obras componen esta selección que, como recordaba emocionada en la presentación su viuda, Mariluz Reguero, es «la primera exposición de Chicano sin Chicano», tras su desaparición el 19 de noviembre de 2019. Por su parte, Eugenio Chicano Carnevalli, hijo del artista, explicó que, cuando su padre decidió regresar a Málaga desde Verona (Italia), donde había residido desde 1971, «tenía dos razones: su boda con Mariluz y su boda con Picasso».

«Yo me quedé en Verona, pero pude estar en ambas bodas. Fueron más de diez años de una entrega absoluta a Málaga a través de su labor en la Fundación Picasso», resaltó Chicano Carnevalli en alusión al trabajo de su padre como director entre 1988 y 1999.

En aquellos años, en cada uno de sus viajes a Málaga, Chicano Carnevalli pudo ver la Fundación «crecer y afirmarse en el ámbito internacional, gracias a su dirección inspirada y genial». Con Chicano se crearon iniciativas como el Octubre Picassiano, el ciclo de actividades con el que cada año se conmemora en Málaga el mes de nacimiento del artista, y que en este 2020 celebra su trigésimo tercera edición con esta exposición entre sus principales iniciativas.

«Aquí podemos ver sus cartas de amor a Picasso», añadió Chicano Carnevalli, que resaltó el hecho de que, al morir su padre, recibió el pésame «de su equipo, treinta años después, porque allí estaba la Fundación al completo, y hay cosas que no se olvidan».

Uno de los miembros de aquel equipo fundacional de la Casa Natal es Rafael Inglada, quien ha comisariado la muestra y explicó que «no es solo una exposición de obras en las que Chicano representa el amor y la pasión que sintió por Picasso, sino que ante todo es una exposición dedicada a la amistad».

«En la exposición nos enfrentamos a dos grandes malagueños, y era necesario dar un giro de tuerca y volver nuevamente a la mirada de Chicano sobre Picasso», añadió Inglada, que apuntó que aquí se descubre «no solo al Chicano pintor, sino también al dibujante, al grabador y al diseñador», en un arco temporal que va de 1975 a 2013.

Para Inglada, se observa «la pasión tan grande que Chicano sintió por la figura de Picasso, también en los años más difíciles en los que era un personaje denostado, y ahí estaba él al pie del cañón defendiéndolo, y transmitiendo al malagueño de a pie la pasión por Picasso». El comisario revela que Chicano consideraba que, durante su etapa al frente de la Casa Natal, había logrado que se «limaran asperezas» entre los malagueños y Picasso.

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Las obras, muchas procedentes de colecciones privadas de Barcelona, Sevilla o Málaga, se han instalado por bloques según las técnicas utilizadas, como señala Inglada en un recorrido por la exposición junto a Chicano Carnevalli. Algunas de ellas han requerido una ardua labor de rastreo, como es el caso del ‘Homenaje a Torrijos junto a sus hombres y a Mariana Pineda’ (1978), localizada finalmente en una colección de Barcelona.

También difícil ha sido hallar, en este caso en una colección de Marbella, el dibujo con lápices de colores ‘Picasso en su estudio de Grands-Augustins’, de cuya creación Chicano Carnevalli recuerda haber sido testigo, cuando era un adolescente, en el taller de su padre en Verona.

Con motivo de su nombramiento como hijo predilecto de Málaga en 2014, Chicano relató en una entrevista con Efe las dificultades a las que se enfrentó en la creación de la Fundación Picasso.

«Cuando me hicieron director de la Fundación Picasso, hicimos una encuesta y salieron demonios encendidos: que Picasso era un comunista, un mujeriego, yo qué sé… Nos pusimos a trabajar, a dar a conocer su obra, y el apoteosis final fue la exposición ‘Picasso Clásico’ (en 1992). Al ver a la gente vibrante nos dimos un codazo los de la Fundación y dijimos: ‘Lo hemos conseguido’», explicaba entonces Chicano.


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