Coraje y corazón: el Málaga de Manolo Gaspar 1

Coraje y corazón: el Málaga de Manolo Gaspar

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Manolo, pareces sacado de un catálogo de Emidio Tucci, le gritan mientras posa con un gracejo que se entiende mejor en el barrio de Lagunillas, en pleno corazón de La Victoria y a dos calles del bullicio de la Merced. El contraste del director deportivo del Málaga CF trajeado y paseando por este –permítannos– ‘Soho independiente’ atrae atenciones curiosas. Es un lugar que esconde cosas que contar, aquí nacieron Victoria Kent, Francisco de Palma Burgos o la madre de quien escribe. Por sus calles hace unos años te tropezabas con la Tota o con Manolo (después Bibi Andersen) vendiendo La Rápida, o con el Tijeritas bajando de la Cruz Verde y cantando por Camarón. Ahora el arte urbano y el empuje vecinal le han puesto colores a un entorno muy deteriorado (y olvidado). Lagunillas, llamado así por unas antiguas lagunas de la zona, ha dejado de ser un barrio de paso casi anónimo para levantar la mirada de algunos nativos y turistas que siguen un poco más arriba del centro para disfrutar de un agradable tránsito de grafitis y murales. Y todo ello sin perder su naturaleza humilde, obrera y de clase baja. Donde antes había solares ahora hay arte, aunque la decadencia siga. Solares de colores.

Hasta Lagunillas traemos a Manolo Gaspar (El Palo, Málaga, 3/02/1981). Nos cautiva el concepto de reflote del barrio, y también dos murales recientes que unen su tiro en una esquina mágica. A un lado un grafiti de 14 metros de altura, obra de Lalone, en el que se plasma a Pablo Ráez con su icónico gesto de coraje, el siempre fuerte. Al otro, una de las últimas obras del barrio, de Doger, un imponente corazón con vistas al mar. Coraje y corazón, expresión malaguista de cabecera desde el himno y que se aplica muy bien a los valores de Manolo en la renovación radical de la plantilla del Málaga. Aún resuenan los ecos de un agitado mercado de fichajes, y ahora que está a punto de cumplirse un año desde que fuera nombrado director deportivo blanquiazul, es un momento idóneo para conocer otros aspectos de un Manolo que, a pesar de estar en plenas vacaciones, sólo suelta el móvil para las fotos y durante la entrevista, en la que se muestra sosegado y reflexivo. Es ahí cuando se olvida del reloj y del teléfono.

– Le hemos citado en Lagunillas, un barrio humilde de Málaga a dos pasos del centro. ¿Qué le parece que hayamos escogido este lugar?

Me gusta, porque yo he crecido en la calle. Y las cosas del día a día, de sitios genuinos, me encantan. Mi barrio era así y me siento cómodo en sitios así. Yo me crié en Calle Montiel, una calle muy transitada de las ‘Cuatro Esquinas’ de El Palo, con mucho vaivén de gente.

– Allí haría sus primeros pinitos futboleros.

Nos colábamos en el Colegio San Estanislao, y ahí estábamos todo el santo día metidos jugando. Y luego los típicos partidos en la playa y las míticas 48 horas de El Palo, que las ha jugado todo el mundo.

– ¿Para entonces ya era malaguista?

Siempre he ido La Rosaleda, pero ya cuando era más grande. Al principio lo veía en televisión, mi padre era más de verlo en casa. Mis primeros recuerdos son con el equipo aquel de Guillermo (Trujillano), Kiko (Aranda), Maulichi, Richard… Y luego ya con Bravo, que fue mi ídolo desde pequeño. Lo veía por El Palo, era el capitán, una figura que tenía mucho peso. Se me quedó eso de él.

– ¿Qué le supone ser de Málaga?

He vivido en muchas ciudades, pero la gente de Málaga es muy especial, muy abierta, lo da todo sin esperar nada. Eso lo tiene el malagueño y es difícil de encontrar. La gente de aquí es muy caliente para lo bueno y para lo malo. Ser malagueño lo llevo muy dentro.

– Complete la frase: soy más malagueño que…

Que un gazpachuelo.

– No me diga que le gusta el gazpachuelo.

¡Me encanta! No es de mis comidas favoritas, pero está en el Top 10. La que más me gusta es la fideuá de mi padre. Está tremenda (risas).

– ¿Le ha gustado entonces el barrio de Lagunillas?

Me ha encantado, no lo conocía a fondo, sí de escuchar hablar de él. Es un pecado que no lo conociera. Siempre andamos por aquí y está a dos calles.

– Aquí encontramos arte urbano, murales, grafitis… Una cultura en parte relacionada con los tatuajes. ¿Cuántos tiene usted?

Tengo 32. ¡Como las operaciones que hemos hecho! Qué casualidad.

– ¿Y cuál fue el último que se hizo?

(Lo piensa e incluso rectifica). Esta pelota (en la espinilla, lo muestra) que pone gracias vieja. Pone eso porque mi vida va en torno a la pelota y es increíble que eso dé para tanto. En la casa de Di Stéfano hay un busto con una pelota y pone ‘Gracias vieja’. Pero tengo muchos, y todos significan algo, desde el boquerón de la camiseta del Málaga hasta el número 13 (lee su historia con el 13). Todos tienen su significado.

Manolo posa con una foto suya de jugador tras una salvación (Foto: Javi Arquimbau)
Manolo posa con una foto suya de jugador tras una salvación (Foto: Javi Arquimbau)

– En la foto central de esta entrevista lo hemos encuadrado en medio de Pablo Ráez y de un precioso grafiti de un corazón. Con Pablo es imposible no conmoverse al recordar su historia de coraje.

Fue tremendo. Desde la Fundación del club lo tenemos muy presente con los premios ‘Siempre fuerte’, donde recordamos su figura. Marcó mucho en Málaga y en el Málaga. Porque también era muy malaguista. Define bien lo que es el Málaga, coraje y corazón, donde los focos, la florituras, están muy apartados de lo que somos ahora.

– Y el corazón. No sé si lo define a usted también. Pero hay que ponérselo a todo lo que uno hace. La pasión es la gasolina, ¿no cree?

Como jugador no tenía el talento, tenía las ganas, la fuerza, era un jugador de equipo. La palabra equipo siempre la he llevado a fondo. El corazón y el pundonor lo pongo en todo lo que hago. Y si no, no lo hago. Es algo que me define.

– Ese corazón junto al que posa tiene vistas a la playa, pero este año la playa la ha visto poco.

Poco o nada. Y sin problemas. Tampoco me ha pesado mucho. Ir a la playa con esto del Covid tampoco es algo que me quitara el sueño.

– Disfruta ahora de sus pocas vacaciones, en octubre. A todo hay que acostumbrarse.

El problema lo tiene la familia, es la que lo sufre más eso. Intentamos sacar el máximo tiempo posible, siempre estamos acostumbrados a pasar alguna semana en algún sitio. Este año ha sido imposible. Pero hay muchos veranos y vacaciones, no pasa nada. Lo importante es que hemos estado juntos.

«Como jugador no tenía el talento, tenía las ganas, la fuerza, era un jugador de equipo. El corazón y el pundonor lo pongo en todo lo que hago. Y si no, no lo hago»

Manolo Gaspar, en una de las callejuelas del barrio victoriano (Foto: Javi Arquimbau).
Manolo Gaspar, en una de las callejuelas del barrio victoriano (Foto: Javi Arquimbau).

Un año en el oficio

– Ha pasado justo un año desde que fue nombrado director deportivo interino. ¿Ha cambiado mucho su vida desde entonces?

Muchísimo, porque no es un club normal, han pasado muchísimas cosas en este año, cosas que, si miramos atrás, muchas de ellas se nos olvidan. Pero el día a día ha sido terrible. Víctor, Richard (Shaheen), José María (Muñoz), los dos ERES tan traumáticos para el club, dos mercados de fichajes muy diferentes los dos, confeccionar una plantilla nueva, intentar mantener los productos que son nuestros…. Un año increíble en cuanto a trabajo y desgaste. Y de emociones, no te digo ná (sic). Mortal. Y en medio el Covid, sin público… Veo la ilusión que hay en el malaguismo porque ve que su equipo lo da todo, y creo que si tuviéramos la posibilidad de tener público esto sería la hostia. Sería una bomba. Pero desgraciadamente nos ha pillado esto por medio.

“Veo la ilusión que hay en el malaguismo porque ve que su equipo lo da todo, y creo que si tuviéramos la posibilidad de tener público esto sería una bomba”

– ¿Ha aprendido mucho en este año?

Muchísimo.

– ¿Qué es lo que más?

Sobre temas legales, mucho, porque he estado muy cerca de José María, que se presta a enseñar todo lo que tiene y eso lo agradezco mucho. Y sobre todo me he reforzado en lo que pensaba sobre el trabajo. Cuanto más trabajas más suerte tienes. Eso es lo que me llevo.

– Todo han sido muros que escalar.

Como en mi carrera de futbolista. Nunca nadie me ha regalado nada. No he tenido grandes representantes. Todo han sido muros y muros. Pero hay que estar preparado. Y dispuesto. Dispuesto a trepar esos muros y a ver qué viene detrás. Tienes que tener preparación y cuando te pille estar preparado y con motivación. Pero siempre dispuesto. Así va saliendo todo. Seguro.

– Ha pasado mucho, han cambiado muchas cosas. Y usted, ¿ha cambiado?

No, nada. He aprendido mucho. Pero personalmente no he cambiado nada. Sigo yendo en mi moto o en mi bici a los mismos sitios, diciendo las mismas tonterías, hablando perfectamente el malagueño (risas). Eso sí, echo mucho de menos hacer más deporte, jugar más partidos, mis rutas en la moto… Y estar solo.

– Estar solo. Dolce far niente, como dicen los italianos: “El placer de no hacer nada”. Porque su trabajo es mucho de pensar, imagino.

Sí, pero tengo gente en mi equipo que piensa mucho y eso me ha ayudado a liberar mi mente. Ven los otros puntos de vista y no me dicen lo que quiero escuchar. Me dicen las cosas sin maquillaje y eso me ayuda.

Junto a un mural realizado por BorgArt de su admirado Pepito Vargas (Foto: Javi Arquimbau).
Junto a un mural realizado por BorgArt de su admirado Pepito Vargas (Foto: Javi Arquimbau).

– ¿Qué es La Cueva?

La Cueva, al final, es el sitio de trabajo. Pero el nombre vino porque al principio trabajábamos en un lugar sin luz natural, pasábamos muchas horas y a casa sólo íbamos a dormir. Entrabas de noche y salías de noche. No veíamos la luz y pasábamos mucho tiempo ahí.

– ¿Cuántas horas al día ha echado en este mercado?

En torno a 13 o 14 horas diarias metido en el estadio. Sin hacer deporte, sin tiempo para comer. Te atropellaban las horas sin fin con un caso, otro, otro, y cada caso era importante. De los que salen y de los que entran. De los que salen porque empatizas con ellos y de los que vienen porque también tienes que separar para demostrarles la ilusión. No puedes llamar a un jugador para intentar convencerlo y que vean que estás hundido.

– Dígame una palabra para definir este mercado.

Noria.

“Tienes que ser de pico y pala con el jugador. Los que han venido ahora no han sido de la noche a la mañana, llevo hablando meses con ellos. Llegar, pegar a la puerta y que salga el fichaje sólo lo pueden hacer los clubes con dinero”

– ¿Cuál debe ser la virtud más importante de un director deportivo?

Primero el equipo, que te da las soluciones y te abre la mente. Jugar con los tiempos, no mentir jamás, saber cuáles son tus armas y explotarlo al máximo. Eso es fundamental. Una cosa que he aprendido y tengo clara es que tienes que ser de pico y pala con el jugador. Los jugadores que han venido ahora no han sido de la noche a la mañana, igual Jozabed sí, porque jamás pensé que ese caso se podría dar. Pero con el resto que han venido llevo hablando meses. Eso te ayuda. Llegar, pegar a la puerta y que salga el fichaje sólo lo pueden hacer los clubes con dinero o el Madrid, el Barcelona… Una de las cosas fundamentales de Monchi es estar encima del jugador, hacerle ver que es el sitio para él y para su familia. Y eso es parte fundamental de mi trabajo y algo en lo que creo cien por cien.

Monchi y la luz de La Cueva

– ¿Qué le parece cuando le comparan con Monchi en las redes?

¡Eso es imposible, Monchi sólo hay uno! Pero cuando él cogió el Sevilla era también una situación muy jodida. Él lo dice, abría los cajones y no había nada. No es la del Málaga, porque tenemos una estructura de trabajo de años, pero a la hora de salir al mercado no tenemos nada. Vamos sin nada. A veces es mejor ir así a negociar. Yo le decía a los agentes que no les podía ganar en una negociación porque no hay negociación, lo que tengo es esto. Y cómo lo hacemos, con el poder de convicción, en el mano a mano, en el cara a cara con el jugador.

– ¿Monchi le ha inspirado?

He visto todas sus entrevistas que se pueden ver en Youtube, enlaces… Creo que lo conozco a la perfección sin conocerlo, sólo de cuatro ratos en la operación de Juan Soriano. Me dio clases en el curso de director deportivo, lo he seguido en sus libros, entrevistas… En todo lo que sale. Me gusta como es, un tío sencillo, honesto. Y me gusta cómo afronta el trabajo y cómo construyó una estructura de trabajo que da éxito.

– Le dicen muchas cosas en las redes, sobre todo halagos. ¿Es fácil que se le suba a la cabeza? ¿Cómo lleva eso?

Mantengo una línea. Agradezco a la gente, muchas veces me gustaría contestar, y hay momentos en los que te viene bien, pero intento ser equilibrado. Al final, las redes hay que manejarlas con mucho cuidado, hay muchos haters, la gente se esconde detrás de una foto de Piolín, y hay que darle la importancia justa.

Pegado al teléfono en mitad de la sesión de fotos (Foto: Javi Arquimbau).
Pegado al teléfono en mitad de la sesión de fotos (Foto: Javi Arquimbau).

“A la hora de salir al mercado vamos sin nada. A veces es mejor ir así. Le decía a los agentes que no les podía ganar en una negociación porque no hay negociación, lo que tengo es esto. Y cómo lo hacemos, con el poder de convicción, en el cara a cara con el jugador”

– Sergio Scariolo definía a Chus Mateo en el Unicaja como el “primero de los segundos”. ¿La parece una buena forma de referirse a Capote, su sombra en la dirección deportiva?

Es una frase que lo define perfectamente. Es un crack, para mí es un fenómeno. Su respuesta siempre es ‘cuenta conmigo’. Encajamos perfectamente, tiene una personalidad que me gusta, sé que no me va a fallar porque me lo ha demostrado. Y su visión de juego y del trabajo es muy buena. Es otro al que no le pesan las horas. No sé si es el primero de los segundos, pero es una frase que lo define muy bien.

– ¿Y Viberti?

Es muy metódico en el trabajo, muy organizado y también le echa muchas horas. La clave es que mi equipo se ve muy dentro de todo. Los hago partícipes de todo. Y también somos tres. Tienen toda la información. No les escondo nada y todo lo hacemos juntos. Eso engancha y nadie mira el reloj para entrar o salir. Tienen libertad y somos como una familia. Eso es importantísimo.

– Ha trabajado con tres directores deportivos en el Málaga. ¿Qué ha aprendido de ellos?

He aprendido muchas cosas de Mario (Husillos). Es quien me metió en este mundo. La verdad es que no lo conocía de nada, ni él a mí. Hicimos una entrevista y le gustaría mi perfil. Fue el primero y el que me dio la oportunidad. Hay muchas cosas suyas que me gustan. De Arnau otras, de Caminero otras. He intentado siempre exprimir la figura del que he tenido, ser muy observador, ver cómo se mueven, qué visión tienen del trabajo, cómo lo ejecutan, cómo gestionan a su equipo… De cada uno he cogido algo, y también otras cosas que no he cogido porque creo que no son buenas.

“El apoyo de la Grada de Animación ha sido constante, diario. El verlos a ellos tan dentro de este proyecto y tan convencidos en sacarlo adelante da fuerza. La espada de madera se ha hecho una espada de hierro. Y todas las que vienen detrás. Eso suma”

– Me gustaría brindarle la oportunidad de terminar esta extensa entrevista con algún mensaje que quiera enviar o con algo que se le haya quedado en el tintero.

Se lo agradezco, porque en mi rueda de prensa me quedé un poco corto en mi mensaje de agradecimiento a la gente del club, al departamento financiero, al jurídico… Han estado esas 14 horas pegados a mí. Les he exigido mucho. Y al de comunicación, con salidas de jugadores que hemos sabido amortiguar con comunicación. Eso está pensado. Toda la gente del club da su apoyo diario. Es una locura. Fundación, mantenimiento… Pero sobre todo financiero, jurídico, comunicación, y José María. Trabajamos en equipo, han sido tantos huecos y problemas… Dos ERES. O estábamos unidos dentro o no salíamos hacia adelante. Y me gustaría poner en valor ese trabajo. Y después agradecer los mensajes de la afición porque han sido increíbles, cómo han venido a La Rosaleda a dar las gracias y su apoyo, a prestarse a todo. El apoyo de la Grada de Animación ha sido increíble, constante, diario. Y eso es de agradecer porque encima es que no pueden entrar al campo. El verlos a ellos tan dentro de este proyecto y tan convencidos en sacarlo adelante da fuerza. La espada de madera se ha hecho una espada de hierro. Y todas las que vienen detrás. Y eso suma, gracias a la afición, a las peñas y a la Grada de Animación en especial que han estado encima y muy presentes en todo este proceso.

Manolo Gaspar, posando para ElDesmarque (Foto: Javi Arquimbau).
Manolo Gaspar, posando para ElDesmarque (Foto: Javi Arquimbau).

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