Sean Connery en España: una relación de treinta años con Marbella 1

Sean Connery en España: una relación de treinta años con Marbella

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La relación de Sean Connery con España alcanzó un enorme relieve en los primeros años ochenta, cuando puso voz a «G’olé», el documental oficial del Mundial de Fútbol de 1982, el del Naranjito. Italia venció a Alemania, pero la España democrática se presentaba al mundo, en inglés y con la narración del más insigne agente ‘007’.

Éste es sólo un pequeño hito de una vinculación mucho más fuerte del actor escocés con un país en el que llegó a tener una casa, ‘Finca Malibú’, durante prácticamente tres décadas. Más que nada porque escogió Marbella como lugar de vacaciones y para los huecos libres que le dejaban los rodajes en la época dorada -aunque también un poco hortera- de fiestas desde el anochecer hasta el amanecer en la Costa del Sol que de tantas fotos alimentó a la prensa rosa de los tiempos de Jaime de Mora y Aragón o Gunilla Von Bismarck como personajes más icónicos.

La historia de Sean Connery en Marbella fue paralela a la de la propia localidad: despertar como gran lugar de vacaciones para la ‘jet set’ internacional en los años setenta (se compró ‘Malibú’ justo en 1970), golf, fiestas -sin casi gota de alcohol, dada la vida sana de la que hizo gala el escocés-, brillo, glamour… y declive final con la corrupción como sello más negro al final del siglo XX y principios del XXI, y cuya sombra aún se cierne sobre aquel lugar privilegiado y aún exclusivo.

El actor pasó del champán con la alta sociedad mundial que se reunía en Marbella y de los paseos y las cenas con su esposa, Micheline Roquebrune, a orillas del Mediterráneo, a ver su nombre en los papeles ligado a los de los exalcaldes Jesús Gil y Julián Muñoz, al del exasesor urbanístico Juan Antonio Roca y a la Operación Malaya a cuenta de la venta presuntamente fraudulenta de los terrenos en los que se ubicaba su finca ‘Malibú’ que luego se recalificaron y donde ahora se levanta una urbanización de lujo de 72 inmuebles.

La causa que se abrió en 2010 contra Sean Connery -que nunca se presentó ante la justicia alegando una salud delicada- fue archivada, pero continuó contra su mujer. En el juicio, que se celebró en 2016, Julián Muñoz fue condenado a un año de prisión y Juan Antonio Roca fue absuelto. El nombre de la pieza separada era un guiño al eterno ‘007’: ‘Goldfinger’, película filmada en 1964. Y, de hecho, el caso tuvo hasta tintes un poco peliculeros: en 2013 se llegó a emitir una resolución de 200 folios en la que se amenazaba con el dictado de una orden internacional de búsqueda y detención del matrimonio, al que se achacaba haber realizado «todo tipo de impedimentos» para la recogida de sus declaraciones.

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