Puerto Banús, un verano sin brillo 1

Puerto Banús, un verano sin brillo

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La pandemia de Covid-19 ha afectado a la movilidad y al sector turístico a nivel global y destinos consolidados como el lujoso Puerto Banús de Marbella ha perdido brillo este verano, registrando una drástica reducción en las ventas superior al 70% en el espacio náutico.

Así lo han destacado numerosos comercios consultados, provocando el coronavirus pérdidas por igual en sectores tan dispares como el de la restauración, la moda, la náutica, la joyería o la artesanía, aunque al parecer las grandes marcas internacionales han sobrevivido; poniendo todos ellos sus esperanzas en una vacuna que ponga fin al miedo a viajar.

El propietario de la prestigiosa joyería Gómez & Molina, Miguel Gómez, con sedes en Puerto Banús y el centro de Marbella, ha valorado la temporada estival como “desastrosa”.Sin clientela internacional no ha ido bien, no ha sido un buen verano”, ha lamentado el empresario. La clientela nacional tampoco se ha dejado notar y el “bajón” experimentado ha sido de entre “el 80 y el 90%”.

Estos resultados son extensibles a otros comercios del recinto marítimo, suponiendo para muchos de ellos el verano “el 50% de la facturación del año”, por lo que el invierno se presenta “con mucha incertidumbre y desasosiego”. “No estamos hablando de una gran capital europea o una ciudad con una masa crítica importante, sino de una ciudad turística como Marbella donde en nuestra economía están íntimamente relacionados unos sectores con otros”, ya que el cierre de un hotel o la caída de los traslados en taxi repercuten directamente en el consumo, ha asegurado.

Por otro lado, las limitaciones en la celebración de eventos como bodas y comuniones, el ocio nocturno o la restauración no solo han afectado a estos segmentos, sino que sus efectos arrastran a otros ámbitos como la moda, la cosmética o los complementos. Y mucho más en zonas destinadas exclusivamente al lujo y al disfrute, como es Puerto Banús. “Comprar una alianza de bodas es casi es una obligación social, pero no es una venta”, ha considerado Gómez, quien ha precisado que incluso estos festejos “también se han resentido” y muchos enlaces “se han suspendido, pospuesto o no tienen fecha”.

Sobre el turismo que ha visitado este verano el puerto y la Costa del Sol, ha señalado que se han visto “más franceses y belgas”, principalmente “gente joven que ha venido conduciendo con sus coches” y “con ganas de juerga”.

En este sentido, ha indicado que este público no ha sido “representativo de un turismo de calidad” y “al no tener otro tipo de clientela se ha hecho notar más”. En definitiva, “gente problemática que ha venido a festejar y ha cometido excesos de todo tipo” como la conducción rápida, ha agregado.

En la misma línea se ha mostradp el presidente de la Asociación de Empresarios de Puerto Banús, Giuseppe Russo, quien ha tildado el verano como “catastrófico”, destacando que el sector de la restauración “ha facturado hasta agosto un 80% menos” y en el de la moda se han visto afectados los negocios particulares más que las grandes marcas.

El representante empresarial ha estimado que “no va a ser fácil recuperar la cuota de mercado que hemos perdido”, para lo que ha recordado que ya ha propuesto en otras ocasiones cambiar el modelo de negocio de “turismo de borrachera” que ha habido implantado en los últimos tiempos, pero “los comerciantes están metidos en esta dinámica de venta y se resisten a cambiar”, ha lamentado.

Respecto a la situación de Puerto Banús, Russo se ha manifestado “muy pesimista”, ya que este año “no han pasado 1,5 millones de personas frente a los 5” de otras temporadas, señalando que “ha venido un mercado europeo” compuesto por “gente importada de África que ha socializado en Europa y ha mantenido algunos locales”, de “perfil bajo y mucho coche de gama alta –muchos “alquilados”-, que no ha respetado las reglas, como el uso de la mascarilla”, ha apuntillado.

Por otra parte, ha indicado que hay empresarios que “están con esta idea de cerrar” y “pocos negocios quedarán abiertos todo el año”, señalando que “muchos apostarán por abrir en Semana Santa” si se solucionan las limitaciones a la movilidad.

El empresario Juan Carlos Clares lleva 10 años al frente de ‘Marbella segway tours & bike’, un negocio que se dedica al alquiler de patinetes otros vehículos a motor. Ve con “sorpresa” los resultados del verano, con “un 70% menos” frente al año anterior porque “pensábamos que íbamos a hacer menos todavía”. Relata cómo de 6 empleados ha pasado a 2 este año, en el que “no hemos tenido beneficios” y ha hecho un estudio de gastos para dejar ese “dinero apartado”.

Según ha destacado, el turismo internacional que ha llegado este verano a Puerto Banús es “terrible” y da “una mala imagen de Marbella. Antes estaba, pero no se notaba”, ha apuntado. Sobre el perfil, ha indicado que responde a “musulmanes que viven en Europa” y “han venido a través de Francia, que ha sido el último país en cerrar la frontera a mediados de agosto”. Es un público compuesto por “gente joven que alquilan los coches y van haciendo trompos, fumando y bebiendo”.

Olena Datsyuk es dependienta de la marca de moda Philipp Plein. Mira al horizonte desde la entrada de la lujosa tienda esperando a que entre algún cliente. Asegura que este verano ha sido “peor que en años pasados”, cayendo las ventas “en un 70%”, y el turismo ha estado “pobre”. “Los árabes, que son los que gastan fácil, no han venido”. “A los rusos tampoco los han dejado salir”, ha lamentado. La comerciante ha resaltado cómo el cierre de las discotecas ha afectado al sector de la moda. “Ya no hacen falta vestidos para salir, la gente no tiene necesidad y usa ropa sencilla para disfrutar de los bares. Se ha dado cuenta de que no necesita tanto”.

La ‘Muestra internacional de artesanía’ que acoge cada verano la Plaza Antonio Banderas también ha sufrido unas pérdidas de en torno al 70%, según han relatado varias tenderas, donde también ha afectado la limitación horaria y “la bajada de la música” porque “a esa hora no hay nadie por la calle”.

Francisco José Valdivia trabaja en ‘Boat2go.es’, una compañía que alquila embarcaciones sin licencia. Es el segundo año que opera en el puerto y sin más cifras para comparar que las obtenidas en 2019, ha estimado que “dentro de lo que cabe, el segundo año ha sido un poquito mejor”, pero ha asegurado que el puerto ha estado “muy vacío” y con un turismo de gente joven que “ha dado problemas y en la que puedes confiar poco”.

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