La cuatro invitadas desde Málaga a la nueva exposición del Museo del Prado

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Estaba llamada a ser una de las grandes citas de la temporada, el proyecto con el que el Museo del Prado recuperaba sus exposiciones temporales después del parón en seco traído en primavera por la pandemia. Además, la propuesta se presentaba con la vocación de restituir a las mujeres artistas el protagonismo coartado durante siglos por la historia del arte, en general, y el discurso del Prado, en particular, que en su recorrido de 134 piezas incluye tres procedentes del Museo de Málaga y una más llegada desde el Museo Carmen Thyssen. De hecho, la resonancia de ‘Invitadas’ ha sido más que notable, si bien la muestra también ha estado acompañada por la controversia. No en vano, la institución estatal acaba de retirar una de las piezas más señeras del montaje, ‘Escena de familia’, después de determinar que no es obra de Concepción Mejía de Salvador, sino que salió de la mano de Adolfo Sánchez Mejías y que su verdadero título es ‘La marcha del soldado’.

Un hallazgo en torno a una exposición a la que arriban cuatro referencias desde Málaga. Tres parten del museo de la Aduana, que cuenta en depósito con más de un centenar de obras del Prado. Sucede con los tres depósitos que ahora regresan al museo estatal para formar parte de ‘Invitadas’. Se trata de ‘Una esclava en venta’ (1837-1903) de José Jiménez Aranda, ‘Desnudo de mujer’ (1837-1903) , también de José Jiménez Aranda y ‘Mujer pintando frente al mar’ (1834-1896), firmado por Vicente Palmaroli y González. Junto a ellos, ‘Travesuras de la modelo’ (1841-1920) de Raimundo de Madrazo y Garreta Óleo llega desde el Museo Carmen Thyssen Málaga.

Esas cuatro referencias malagueñas se incorporan a la cita en el Museo del Prado que ha levando enorme expectación y, también, diversas críticas. Han sido muchas las voces que han lamentado la «oportunidad perdida» por el museo para reivindicar con toda su capacidad la vigencia de las mujeres artistas. Era la expresión empleada por la asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV) en el comunicado emitido esta misma semana en torno a ‘Invitadas’. «Se hubiera podido esperar del Prado una reflexión mucho más profunda a la hora de plantearla», lamentan desde MAV. Y añaden: «Una exposición de estas características debe ser creada y concebida por un equipo de comisariado, diverso en áreas de conocimiento, identidades y afectividades en torno a la temática a tratar. El debate previo a una exposición como ésta es determinante, así como la generación de mecanismos de mediación que permitan la permeabilidad y una lectura múltiple de lo representado».

Máximo rigor

Desde MAV también ponen el foco en «cuestiones puntuales que deben ser tratadas con el máximo rigor». En este sentido, sostienen: «Si con esta exposición el museo pretende abrir una nueva forma de hacer y de contar la situación de las mujeres en el siglo XIX y la connivencia del poder y del sistema del arte en ese proceso que se presenta con crudeza en la muestra, debería haber prestado más atención al título y a la imagen de comunicación de la muestra, que son fundamentales para la construcción o eliminación de los estereotipos. La legitimación y normalización de los mismos hacen flaco favor a la búsqueda de la igualdad».

«Con el título ‘Invitadas’ y la imagen elegida para la comunicación (el cuadro titulado ‘Falenas’, de Carlos Verger Fioretti), no sólo se muestra la situación de las mujeres artistas en el siglo XIX -añaden desde MAV-, sino que pareciera que todavía, en el siglo XXI, sigue siendo la misma. Si desde el museo no se crean espacios de escucha para aprender junto a las expertas e investigadoras del arte con conocimientos de género, si se quiere leer la historia desde la mirada individual, sin dar espacio a la voz colectiva de las verdaderas protagonistas que somos las mujeres, si no se prima el relato claro, si no se escuchan las críticas, si desde el museo se tilda de activistas y militantes pero poco informadas y se las descalifica públicamente, entonces estamos ante un mal endémico».

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