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El Málaga comienza a ver el final del túnel

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Aún conviene utilizar el verbo en presente. El riesgo de descenso administrativo dentro de un año todavía existe. Pero a corto plazo quizá pueda emplearse ya el pasado. Porque el Málaga comienza a ver el final del túnel y esa amenaza real de perder la categoría, independientemente de la clasificación deportiva, puede desvanecerse a corto plazo. El traspaso de Keidi y la resolución del expediente de regulación de empleo (que afecta especialmente a los cuatro jugadores mejor pagados) permitirán ponerse al día en el límite salarial, que llegó a estar superado en más de 12 millones debido a las cifras acumuladas en las dos temporadas anteriores.

Para que el aficionado lo tenga claro, el Málaga debe adecuarse sí o sí al tope salarial fijado por LaLiga para este ejercicio. De lo contrario, la próxima temporada ya no podrá competir en el fútbol profesional. Hasta ahora el club se ha salvado gracias a la norma por la que un club no puede verse castigado con el descenso administrativo si en tres de las cinco últimas campañas ha jugado en Primera División. Hasta ahora sí se cumplía, pero una vez superado este ejercicio sólo serían dos años en el lustro (2016-2017 y 2017-2018).

En su última comparecencia pública el administrador judicial, José María Muñoz, no pudo ser más contundente en este aspecto. Y parece que después de varias semanas de incertidumbre y con más temores que certezas el horizonte parece despejarse. El economista y abogado nombrada por la jueza María de los Ángeles Ruiz González para enderezar el rumbo del club sabía que iba a ser una carrera de fondo y que, si en febrero el ‘match ball’ se salvó gracias al traspaso de Antoñín, entre finales de julio y el 5 de octubre era necesario que se dieran diversos factores.

El traspaso de Mula

El traspaso de Mula tras la oferta llegada del Fuenlabrada (inesperada por la cuantía económica propuesta) se cerró en un abrir y cerrar de ojos porque la oportunidad no se debía dejar escapar. A esas alturas en el club ya tenían claro que si la necesidad acuciaba iba a ser obligado prescindir de algún jugador de la cantera por muy traumático que pudiera ser. De momento la suerte es que no ha corrido peligro la continuidad de aquellos mejor valorados a día de hoy (porque conviene aclarar que Iván Jaime, que va a marcharse al Famalicao, no ha terminado de afianzarse en el primer equipo).

Las salidas pactadas de Adrián, Munir, Juan Carlos y Cifu también han contribuido a restar en el límite salarial

Para entonces las esperanzas de traspasar a Keidi al Espanyol comenzaban a diluirse. Los informes respecto a que el nuevo entrenador ‘periquito’, Vicente Moreno, no estaba muy convencido del fichaje del albanés obligaron a buscar alternativas. El temor a que ese importante ingreso que se consideraba asegurado no llegara (cercano a los dos millones) disparó las alarmas durante algunas semanas. Hasta que la entrada en escena de otro equipo sirvió para que se decidieran en la ciudad condal.

Cose de imagen

Entretanto, se optó por la medida del ERE a todos los futbolistas profesionales de la plantilla, pero centrado especialmente en los mejor pagados de la plantilla dada la necesidad de reducir drásticamente la masa salarial. El administrador asumió desde el primer día el coste de imagen para la entidad, a sabiendas además de que se veían implicados jugadores que se habían esforzado al máximo para salvar al equipo del descenso.

En este sentido, las salidas pactadas de Adrián, Munir, Juan Carlos y Cifu también han contribuido a restar en ese límite salarial disparado. El club buscaba también un ingreso, aunque fuera mínimo, por Diego González, opción que de momento continúa en el aire (hace año y medio Abdullah Al-Thani rechazó una oferta del Augsburgo de casi cinco millones por el defensa).

Ahora el Málaga confía en una pronta resolución del ERE –especialmente en los casos de Juanpi, Luis Hernández, Dani Pacheco y Rolón– para terminar de cuadrar las cuentas con LaLiga, ponerse al día en el límite salarial y no corre riesgo de descenso administrativo. El club comienza a ver el final del túnel, así que la atención ya se centrará exclusivamente en la trayectoria deportiva del equipo y, lógicamente, en los distintos litigios vinculados a la propiedad de la entidad y a la gestión de Al-Thani.

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