20 años cazando fugitivos en el ‘pajar’ de la Costa del Sol: cuando la Policía Nacional buscó en Mijas al jefe mafioso de ‘Infiltrados’

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Desconectar, descansar o conciliar son verbos que se conjugan con dificultades en la primera planta de la Comisaría Provincial de Málaga. En uno de sus despachos, una decena de investigadores intenta dar caza a los delincuentes internacionales que se esconden en la Costa del Sol. Elementos peligrosos, con conductas paranoicas, identidades falsas y alguna que otra operación estética, que se difuminan en un ecosistema propicio que concentra más del 40 por ciento de los prófugos capturados en el país. Personajes necesarios en la historia de una unidad que ha cumplido dos décadas de existencia y cuyos auténticos protagonistas son sus agentes.

Las andanzas criminales de James Joseph Whitey Bulger dieron hasta para dos películas con ambiciosos repartos: Infiltrados, con Jack Nicholson, Leonardo DiCaprio y Matt Damon; y Black Mass, encabezada por Johny Deep. Hermano de un presidente del Senado de Massachusetts y de un juez, este norteamericano de origen irlandés lideró el Winter Hill Gang, una peligrosa organización mafiosa de Bostón cuyo estatus consolidó haciendo de informante del FBI.

La Navidad de 1994, tras estallar el escándalo de su colaboración con unas autoridades que hacían la vista gorda a su negocios ilegales, se convirtió en prófugo y entró en la lista de los más buscados. Durante 16 años nada se supo de su paradero, y fueron muchas las pistas que siguieron los investigadores estadounidenses para capturarlo. Pero pocos saben que una de ellas les llevó hasta el municipio malagueño de Mijas y que en la investigación colaboraron estos agentes especializados.

Corría 2007. «La información lo situaba en la zona del Faro de Calaburras, donde se confirmó que residía un amigo de Bulger, y fue el sitio en el que un ciudadano norteamericano dijo haberlo visto en el balcón de una vivienda», recuerda el policía con más años en el grupo.

Estos dos indicios fueron suficientes para que el FBI desplazara a dos agentes y colaborara con la Policía Nacional, aunque las distintas líneas de trabajo fueron cerrándose sin resultados. Los responsables del caso se entrevistaron con la esposa del amigo del capo mafioso, que reconoció que sí lo conocía, pero que aseguró no había estado allí. También localizaron el domicilio donde supuestamente lo vio el turista, aunque no encontraron ninguna pista nueva.

Fotografías policiales de James Whitey Bulger.
Fotografías policiales de James Whitey Bulger.

El rastro de Joseph Whitey Bulger finalmente se evaporó hasta que fue detenido en 2011, entonces se supo que gran parte del tiempo que estuvo fugado permaneció en un sencillo apartamento de Santa Mónica (California). En 2013 fue condenado a dos cadenas perpetuas, en parte, por su participación en 19 asesinatos, y en octubre de 2018, cuando tenía 89 años y se encontraba postrado en una silla de ruedas, fue asesinado en la prisión de alta seguridad de Hazelton, en Virginia Occidental.

150 casos activos

El Grupo III de Estupefacientes y Relaciones Internacionales de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) Costa del Sol, como se conoce formalmente, comenzó su andadura poco antes del año 2000 como una herramienta de respuesta a un tipo de delincuencia apátrida, sin fronteras. En la actualidad tiene 150 casos «activos», entre ellos uno que se remonta a 2004, el más antiguo. El objetivo es «un escocés buscado por asesinato». Se resiste, «pero sabemos que está aquí» y caerá. Tarde o temprano.

«Normalmente -el trabajo- es como buscar una aguja en un pajar», coinciden casi al unísono los agentes que representan la historia y el futuro de la unidad, ya que, «muchas veces, el único dato del que disponemos es una fotografía o una información que sitúa al fugitivo está en un pueblo de Andalucía».

Se enfrentan a delincuentes muy «paranoicos» que viven obsesionados con ser invisibles. Uno de ellos era Raffaele Amato. Considerado uno de los líderes de la Camorra Napolitana, cuando fue atrapado en Puerto Banús «nos preguntó 50.000 veces cómo habíamos llegado hasta él». Pero «nunca lo decimos, porque sabemos que se pasan esa información». No hay que dar pistas.

Arresto del ex directivo de Pemex Emilio Lozoya.
Arresto del ex directivo de Pemex Emilio Lozoya.

Amato, que mantuvo una sangrienta guerra con el clan Di Lauro, fue detenido en 2009 tras pasar tres años fugado. Su captura se produjo después de que los agentes localizaran a su novia y comenzaran a seguir sus movimientos. Durante una de estas vigilancias, a las que se habían incorporado policías italianos, observaron que la mujer se reunía con un grupo de personas para ir de compras a las tiendas de lujo el complejo Guadalpín. La sorpresa fue mayúscula cuando se percataron que entre ellas se encontraba el capo mafioso, su hermano y una sobrina.

«Hablamos con un taxista y le pedimos que moviese su coche y con el nuestro bloqueamos la salida de su vehículo. Cuando fuimos a por él, se protegió el cuerpo porque creía que íbamos a matarlo. Algo comprensible, ya que había cosechado muchos enemigos después de que su organización supuestamente participara en más de 30 asesinatos«.

Tras la detención de O spagnolo -el español- o La vecchiarella -la viejecita-, como se le conocía en los ambientes hampones, se precipitó una operación contra la Camorra en Italia que se saldó con casi un centenar de arrestados.

Una habitación del pánico, sobornos a conserjes y luces de minero

Las innumerables medidas de seguridad y la actitud obsesiva de este tipo de delincuentes complican tremendamente la labor policial. Especialmente llamativo fue la investigación en torno a Mark Allan Lilley, un prófugo reclamado por las autoridades británicas por tráfico de drogas que se construyó una habitación del pánico en el vestidor de la casa de Alhaurín de la Torre en la que se había escondido; o la que llevó a la captura de otro individuo que supuestamente había defraudado «millones de euros» en Irlanda y que pasó un año sin salir a la calle. En este caso, las justicia no autorizaban la entrada en la vivienda, y los agentes supieron que «pagaba al conserje del edificio para que le avisase si preguntaba por él algún policía».

Circunstancias como éstas obligan a desarrollar «una investigación de calle«, que exige a los miembros del grupo estar conectado telefónicamente «las 24 horas de los 365 días del año», y que requiere «mucha paciencia». «Esperar y preguntar poquito, porque nunca sabes a quién los estás haciendo».

Igual de sorprendente fue el caso de un prófugo escondido en Marbella que adoptaba infinidad de precauciones para no ser detectado y que quiso ver a su mujer y su hija. «Únicamente les hizo llegar unas linternas de las que se colocan en la cabeza -como las de los mineros- y unas coordenadas», recuerdan los agentes, que se vieron en mitad de la noche siguiendo a ambas por un paraje desconocido en el que las esperaba el fugado. «Estuvimos un buen rato detrás de las dos luces y con cuidado de que no nos descubriesen».

Las citadas fuentes explican que la mayoría de estos delincuentes se mueven por la Costa del Sol con documentación falsa, y «muy buena»; aunque hay quienes van un paso más allá, «como un ruso buscado por quedarse con 10 millones de euros que se cambió la cara con cirugía estética y otro que se lijó las huellas dactilares de todos los dedos».

El ‘ecosistema’ de la Costa del Sol

«El problema es el fugitivo que no tiene lazos», porque la Costa del Sol les ofrece todo para pasar totalmente desapercibido y con acceso a cualquier deseo. Esto debió pensar Emilio Lozoya, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), reclamado por las autoridades de su país acusado de defraudar 280 millones, quien se refugiaba en la exclusiva urbanización La Zagaleta, en Benahavís. «¿Qué otro sitio te ofrece poder alquilar un coche con el volante a la derecha?», pregunta uno de los agentes para describir un ‘ecosistema’ que se extiende de Mijas a Estepona, pero que los agentes simplifican refiriéndose a él como «Marbella».

En este área se escondía el 90 por ciento de los fugitivos arrestados por el grupo, cuyo radio de acción, además, se amplía a Granada, Almería y Jaén. Atrae a mafiosos, narcotraficantes, asesinos, terroristas, pedófilos o estafadores porque, en un mundo globalizado, pueden seguir con sus actividades delictivas, pero pasando completamente desapercibidos.

«Marbella es la ciudad impersonal, donde nadie conoce a nadie», señalan los investigadores del Grupo III de Estupefacientes y Relaciones Internacionales, que añaden que «hay urbanizaciones y complejos en los que ni los carteros conocen el nombre de las calles». «Es una zona en la que el dinero compra el anonimato» y en la que un prófugo puede pagar 26.000 euros por el alquiler de una vivienda durante un año y marcharse a los tres meses «sin que nadie haga preguntas».

Pero en una provincia donde existen grandes comunidades de residentes extranjeros de multitud de nacionalidades, hasta los municipios del interior se están convirtiendo en santuarios para estos delincuentes que huyen de sus países. Antes, en cualquier pueblo, un guiri llamaba la atención; ahora es algo común y nadie se sorprende.

Los agentes, en comparación con otros países europeos, echan en falta una mayor colaboración ciudadana, motivada -en parte- por la escasa difusión de los delincuentes que están siendo buscados. España es muy «garantista» y, al contrario que hace Reino Unido, por ejemplo, no realiza campañas en las que se muestra la fotografía, el nombre y el historial delictivo de los prófugos. Dándose la paradoja de que las autoridades españolas no explotan este recurso, pero sí permite que lo hagan foráneas en nuestro territorio, como Crimestoppers.

El dato de que el 40 por ciento de los prófugos internacionales localizados en España fueron detenidos en la Costa del Sol pone de relieve la importancia de una labor policial necesaria en un contexto de fronteras relajadas y la necesidad de potenciar una sección similar a la que opera en Madrid. Mientras eso ocurre, los agentes malagueños seguirán tachando nombres de una lista de «Se busca» que se inauguró en 1999 con la captura en Marbella, cómo no, de Henri Pierre Torres, un francés de origen argelino reclamado por narcotráfico que se convirtió en el primer prófugo cazado por la unidad.

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